Espiritualidad
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El Humano Nuevo
El hombre nuevo que nace del equilibrio de las energìas, con la voluntad del aprendizaje; llena su ser, apreciando plantas, flores, animales.
Amando concientemente la riqueza de esta creaciòn:
Montes, valles, lagos, rìos, montañas y cerros. Nuestro hogar, nuestra comunidad, nuestro camino, nuestro entorno. Pues la interacciòn con los otros seres, otorga la paz, la alegrìa de vivir y la salud fìsica y mental.
Somos colectivamente uno solo en el seno de la madre tierra.
No debemos intoxicar ese yo, para alimentar el todo y redescubrir la maravilla del tejido de nuestro creador.
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Juventud
Autor: Calendario de la Tipografìa Sànchez 1974
La juventud no es una època de la vida, es un estado de nuestra mente. No es una cuestiòn de mejillas sonrosadas, labios rojos y rodillas àgiles; es un temple de la voluntad, una cualidad de la imaginaciòn, un vigor de las emociones; es una frescura de las fuentes profundas de la vida
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Respuesta: Flores y Cantos Deleitan al Hombre y Acercan al Dador de la Vida
Poesìa Prehispànica: Flor y Canto
He llegado
a los brazos del àrbol florido,
yo florido colibrì,
con aroma de flores me deleito,
con ellas mis labios endulzo,
Oh! Dador de la vida,
con flores eres invocado.
Nos humillamos aquì,
te damos deleite
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Invocaciòn Insistente al Dador de la Vida
Poesìa Prehispànica: Flor y Canto.
En todas partes està tu casa
Dador de la vida
La estera de flores
tejida de flores por mì
sobre ella te invocan los prìncipes
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AK’AB’AL
Estoy buscando la lìnea universal;
donde el bien encuentra al mal
donde la luz muere en la obscuridad
y donde la voz se apaga en el silencio
para renacer en la palabra.
Sucede una explosiòn…
y surge tu nombre: AK’AB’AL
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Retornar a la Patria
Volver… buscando la patria, buscando la tierra que nos viò nacer;
buscando el universo que puso la semilla de vida, que nos rodeò al venir.
Son nuestros padres, nuestros abuelos, nuestro hogar,
el calor del fuego, en donde nuestra madre preparaba con sus manos nuestro sustento.
Cuando vamos en busca de ella…sentimos primero un vacìo, soledad
pero su calor es inmortal…
Si, su fuego se alimenta con la semilla que nuestros padres
plantaron en el fondo de nuestros sentidos, como un idioma, como un oceano,
retoñan sus tiernos cohoyos, la tierra se vuelve blanda y buena para el cultivo.
Mi madre decìa en su palabra que los hijos son como los dedos de una mano, como un puño.
Recordemos; reconociendo nuestro origen, nuestro color, nuestro cariño, nuestra senda, nuestro camino.
No congelemos nuestro corazòn con nuestras pruebas y nuestro aprendizaje, con nuestras enfermedades fìsicas o espirituales, no nos separemos, porque somos ramas de un mismo àrbol,
con amor brota, lo bueno crece; transformandose en fuerza, en energìa creadora.
Por eso cuando volvemos …volvemos con un corazòn ansioso,
a buscar el tronco de nuestra ceiba
a buscar el tronco frondoso de nuestro hogar
el corazon de nuestra madre!!! que se quedò entero y completo
en nuestro espìritu viajero.
Està en nuestros actos, en la actitud, en la sonrisa y en el consuelo,
para mì ella es la patria…mi madre, el hilo de vida, el principio y el fin.
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Vestuario Maya
La sociedad maya posee en el vestuario su identidad particular y colectiva, con una senda recorrida, proveniente de la enseñanza de nuestros antepasados, reguladores del porvenir de las generaciones.
El aliento de este porvenir es propio, como su indumentaria continuidad històrica. Aquì se plasma directamente el cosmos, la relaciòn del humano con la naturaleza, los seres que habitan en el universo, nuestros supremos creadores, incluyendo el respeto y agradecimiento por la vida.
Los tejedores solemnizan, eternizan la idea de originalidad, libertad, fidelidad. Y la decisiòn genuina de contribuir a un sistema de valores, para la existencia colectiva de nuestras naciones mayas. Cada momento està bordado, tejido y designado a testificar; que nacemos integrados al cosmos, promoviendo respeto; balance como parte del todo. De alguna manera celebrando la convivencia comunitaria; nuestro desarrollo armònico e històrico dentro de nuestra cosmovisiòn y de la sociedad de la que formamos parte, sin importar nuestras diferencias.
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Cuando Me Amè Suficiente
Autor invitado: McMillen
“Cuando me amé lo suficiente…. Pude ver a Dios en mí y verlo también en ti. Esto nos hace a todos divinos. ¿Estás preparada para esto?”
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Presencia, Esencia
Acaricio tu rostro infinito; moreno como el barro
con el suave perfume de emociones coloridas
arboledas verdes, como presencia de quetzal
vuelo existencial de atardeceres soleados.
Padre, madre, creadores formadores
ustedes son el viento fresco de estrellas plateadas
a veces pequeñas brillantes, inalcanzables
presentes en el matiz de los pueblos
voz memorable dentro de nuestros cuerpos.
Padres del mundo, luz de rayo de obsidiana
reflejo de lucièrnaga en una noche sombrìa
canto de grillos en la humedad de lluvia,
besando la tierra, expresado en la nota de un canto
cosecha, surgimiento amarillo, mazorca matizada de esperanza.
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Creador
Majestuosa energìa formadora, supremo maestro artesano,
ilimitada inmensidad; devorando confines recònditos
insòlita neblina; envoltura de poder innato, natural
colores azulados, rosados en direcciòn a lila escarlata
dibujando senderos de estrellas, rostro de tu perpetuidad dulce
tu rayo luminoso, entra curioso en la rendija inmortal, perpetua
mirando directamente a nuestro corazon feliz o acongojado
como lluvia suave que renueva el poder de tu gloria
en los campos infinitos de la conversiòn.
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